El trastorno afectivo estacional no es solo un caso de tristeza navideña

Cuando los días se acortan y el clima se vuelve más frío, muchas personas experimentan tristeza, fatiga y falta de interés en la vida diaria. Estos sentimientos podrían no ser más que tristeza navideña o agotamiento.

Pero la depresión más grave y persistente, que aparece y desaparece con las estaciones, puede ser una afección médica conocida como trastorno afectivo estacional (TAE). Los expertos médicos recomiendan aprender a identificar las señales del TAE y buscar ayuda si cree que padece esta afección.

Los psiquiatras clasifican el TAE como una forma de depresión con un patrón estacional recurrente, cuyos síntomas duran de 4 a 5 meses al año o más. Existen dos tipos de TAE. El TAE de patrón invernal comienza a finales del otoño o principios del invierno y se resuelve durante la primavera y el verano. Otras personas pueden experimentar episodios depresivos durante los meses de primavera y verano, aunque el TAE de patrón estival es menos común.

Los síntomas del TAE pueden ser similares a los de la depresión mayor, pero no todas las personas con TAE experimentarán todos los síntomas que se enumeran a continuación. Los síntomas de la depresión mayor pueden incluir:

  • Sentirse deprimido la mayoría de los días.
  • Perder interés en actividades que alguna vez disfrutó
  • Cambios en el apetito o el peso
  • Dificultad para conciliar el sueño o quedarse dormido
  • Energía baja
  • Sentirse sin esperanza o sin valor
  • Dificultad para concentrarse
  • Pensamientos frecuentes de muerte o suicidio.

En el caso del TAE de patrón invernal, los síntomas específicos adicionales pueden incluir:

  • Dormir demasiado
  • Comer en exceso, con antojo de carbohidratos.
  • Aumento de peso
  • Aislamiento social (sensación de estar hibernando)

Causas y riesgos

Matthew Macaluso, DO, director clínico del Centro de Depresión y Suicidio de UAB Medicine, dice que no se conocen las causas exactas del TAE, pero una amplia investigación muestra ciertos patrones de riesgo.

“Si tiene una enfermedad psiquiátrica preexistente, como ansiedad o abuso de sustancias, podría tener un mayor riesgo de padecer TAE”, afirma el Dr. Macaluso. “La edad y los antecedentes médicos familiares también pueden aumentar el riesgo. Las personas que viven en una región geográfica del norte, donde el invierno trae días cortos con muy poca luz solar, tienen un mayor riesgo de desarrollar TAE que las personas que reciben más luz solar”.

El Dr. Macaluso se refiere a cómo los investigadores creen que la luz solar afecta los ciclos de sueño y la química cerebral. Esto es lo que se sabe:

  • La reducción de la exposición a la luz solar puede alterar el reloj interno del cuerpo (ritmo circadiano), que regula el sueño y el estado de alerta. Un cambio en el ritmo circadiano provoca una sensación de desajuste con la rutina habitual, lo que puede provocar depresión.
  • La reducción de la luz solar puede provocar una disminución de la serotonina, una sustancia química del cerebro que afecta el estado de ánimo. Se cree que la vitamina D, que el cuerpo produce al exponerse a la luz solar, promueve la actividad de la serotonina.
  • Otros hallazgos sugieren que las personas con TAE producen demasiada melatonina, una hormona que participa en el mantenimiento del ciclo sueño-vigilia normal. La sobreproducción de melatonina puede aumentar la somnolencia.

Tratamiento

El Dr. Macaluso dice que las personas que experimentan síntomas relacionados con el TAE deben controlar su estado de ánimo y sus hábitos.

“Los cambios de humor transitorios y el decaimiento temporal pueden ser reacciones normales al estrés típico de las fiestas”, dice la Dra. Macaluso. “Pero si se siente decaído durante muchos días y no logra motivarse para realizar las actividades que normalmente disfruta, no lo considere una simple depresión invernal. Si sus patrones de sueño y apetito han cambiado, o si se siente desesperanzado, piensa en el suicidio o se encuentra consumiendo alcohol o drogas para sobrellevar la situación, es hora de consultar a un médico. Hay tratamiento disponible”.

Las opciones de tratamiento incluyen:

  • Medicamentos. Algunas personas con TAE se benefician del tratamiento con antidepresivos. Su médico podría recomendarle que comience a tomar este medicamento antes de que comiencen los síntomas, que suelen aparecer cada año. También podría recomendarle que continúe con el tratamiento incluso después de que los síntomas mejoren.
  • Terapia de luz. También llamada fototerapia, consiste en pasar 30 minutos al día frente a una lámpara especialmente diseñada. La fototerapia imita la luz solar natural y parece provocar un cambio en las sustancias químicas del cerebro que afectan el estado de ánimo.
  • Psicoterapia. La psicoterapia, o terapia de conversación, puede ayudarte a identificar y modificar los pensamientos y comportamientos negativos que te hacen sentir peor. También puedes aprender maneras saludables de afrontar el TAE y controlar el estrés.

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