
Fibrilación auricular La FA (o fibrilación auricular) es el tipo más común de arritmia, o latidos cardíacos irregulares. A menudo se confunde con palpitaciones cardíacas normales o se descarta como consecuencia del envejecimiento; la FA suele aumentar en duración y gravedad con el tiempo si no se trata. Afecta a 2 millones de estadounidenses y es responsable de uno de cada cuatro accidentes cerebrovasculares en personas mayores de 80 años.
El diagnóstico y el tratamiento tempranos no pueden curar la FA, pero pueden evitar que esta afección progresiva afecte negativamente la calidad de vida. Los avances tecnológicos de la última década allanaron el camino para la monitorización y el control de la FA antes de que se vuelva permanente, con mayor precisión y menos medicación.
“A menudo decimos que la fibrilación auricular genera fibrilación auricular, lo que significa que una vez que el corazón muestra esta tendencia, generalmente no se revierte sin intervención”, dice Tom McElderry, doctor en medicina, cardiólogo especializado en electrofisiología del Instituto Cardiovascular de la UAB (CVI). La electrofisiología es una especialidad médica que se centra en las señales eléctricas que controlan el latido cardíaco.
Los tres tratamientos más comunes para la FA son los medicamentos antiarrítmicos (para evitar que el corazón sufra FA), los anticoagulantes (para reducir el riesgo de accidente cerebrovascular) y un procedimiento llamado ablación con catéter cardíaco, que durante mucho tiempo se ha utilizado solo cuando la medicación no funciona.
“Nuestras herramientas han mejorado en la última década, y las investigaciones han revelado que la intervención temprana con ablación como primera línea de tratamiento suele ser la mejor manera de preservar la calidad de vida y, al mismo tiempo, limitar el riesgo para los pacientes”, afirma el Dr. McElderry. “También contamos con procedimientos emergentes para la reducción del riesgo de ictus que podrían reducir la dependencia de los pacientes a los anticoagulantes en el futuro”.
A continuación se presentan los aspectos más destacados de los desarrollos emocionantes que están cambiando el enfoque de los médicos hacia la FA:
1. Monitoreo constante a través de un reloj inteligente
Antiguamente, el diagnóstico de fibrilación auricular requería un electrocardiograma (ECG) para registrar la actividad eléctrica del corazón. Hoy en día, un reloj inteligente puede hacerlo. «Una actitud expectante no es lo mejor para los pacientes», afirma el Dr. McElderry. «No querrás descubrir que tienes fibrilación auricular por un ictus».
Numerosos relojes inteligentes han recibido la autorización de la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) para su uso en ECG y monitorización cardíaca gracias a su precisión. Los cardiólogos utilizan los datos obtenidos de una tira de ritmo de una sola derivación para ayudar a realizar un diagnóstico, evaluar la gravedad de la enfermedad y evaluar la eficacia de los tratamientos. El Dr. McElderry afirma que convenció a su propio padre para que usara un reloj inteligente con monitor de ECG, lo que condujo a un diagnóstico y un tratamiento exitoso en el UAB CVI.
2. El procedimiento de ablación ha mejorado mucho
La ablación (destrucción de células defectuosas) no es un enfoque nuevo para el tratamiento de la fibrilación auricular, pero ha mejorado considerablemente con el paso de los años. En este procedimiento ambulatorio mínimamente invasivo, que solo requiere pequeñas incisiones (cortes), se insertan cables delgados llamados catéteres en los vasos sanguíneos grandes y se guían hasta el corazón. Los catéteres tienen sensores que mapean áreas del corazón y están equipados para extirpar (destruir) el tejido cardíaco anormal mediante energía de radiofrecuencia.
“El sistema de mapeo, la administración de la terapia y la evolución del procedimiento han aumentado drásticamente nuestra precisión y velocidad”, afirma el Dr. McElderry. “Por eso estamos empezando a considerarlo un tratamiento de primera línea, en lugar de simplemente lo que usamos cuando los medicamentos no funcionan”. La mayoría de los procedimientos de ablación son exitosos y, en muchos casos, no requieren hospitalización.
- MapeoEl CVI de la UAB utiliza sistemas de navegación magnéticos para crear una imagen tridimensional del corazón en tiempo real y localizar con precisión los impulsos eléctricos. Esta técnica permite al Dr. McElderry y a sus colegas determinar el impacto de la ablación durante el procedimiento. Se realiza sin contraste ni rayos X, a diferencia de los métodos de mapeo más antiguos.
- Catéter de ablación mejoradoEl UAB CVI utiliza varios catéteres nuevos, disponibles solo en hospitales selectos, para la evaluación temprana, incluyendo el DiamondTemp y el Q Dot Micro. Estos catéteres utilizan microelectrodos en la punta para identificar las señales del corazón y permitir un control preciso de la temperatura tisular alcanzada, lo que permite obtener resultados más rápidos y reducir el daño tisular.
- Ensayos clínicos de ablación sin calorEl Dr. McElderry participó en algunos de los primeros casos humanos a nivel internacional que utilizaron la ablación por campo pulsado, un método de ablación eléctrica sin calor y más rápido. La UAB también participó en un ensayo clínico reciente de esta técnica. «Lo más emocionante de esta técnica es que podemos ajustar la forma de onda para que actúe únicamente sobre el corazón, preservando el tejido circundante», afirma.
3. Un dispositivo que funciona como un medicamento anticoagulante.
Tomar anticoagulantes para reducir el riesgo de ictus es una práctica habitual para la mayoría de las personas con FA. Una técnica llamada cierre de la orejuela auricular izquierda (OAI) es un método alternativo para reducir el riesgo de ictus al evitar la acumulación de sangre en la orejuela auricular izquierda, donde se forman coágulos con mayor frecuencia. Actualmente, este método solo se utiliza en pacientes que no toleran los anticoagulantes. Sin embargo, recientemente se han mejorado los dispositivos que lo hacen. El CVI de la UAB participa en el estudio de investigación CHAMPION-AF, que compara a pacientes que toman anticoagulantes con aquellos que se someten a un OAI con un nuevo dispositivo llamado Watchman FLX.
Estos nuevos avances están haciendo que la FA sea más manejable, pero según el Dr. McElderry, "la principal lección para los adultos mayores de 60 años y sus médicos es ser proactivos y obtener un diagnóstico, para que podamos usar los métodos más modernos y evitar que su condición avance".
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FUENTES: Los Institutos Nacionales de Salud y Conclusiones del ensayo de CABANA