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“Con frecuencia, los problemas de visión pasan desapercibidos hasta que los niños comienzan la escuela”, afirma Marcela Frazier, OD, profesora asociada de Oftalmología. “Los niños crecen adaptándose de forma natural a los problemas de visión, así que cuando entran a la escuela y empiezan a leer y aprender, es cuando los padres y profesores empiezan a notar ciertos problemas”.
Los exámenes oculares completos pueden detectar diversas afecciones oculares que, si no se tratan en la infancia, podrían provocar la pérdida parcial o total de la visión en el futuro. Entre las afecciones más comunes se encuentran el astigmatismo y la miopía. Afecciones como la ambliopía (ojo vago) o la insuficiencia de convergencia (dificultad para que los ojos trabajen juntos para mirar objetos cercanos) pueden causar problemas graves si no se tratan a temprana edad.
Evaluación básica vs. examen ocular completo
Una evaluación en el consultorio del pediatra es una excelente manera de obtener una derivación para un niño que se sospecha que tiene un problema de visión u ocular. Sin embargo, incluso una evaluación puede pasar por alto problemas oculares que se detectarían durante un examen ocular completo con dilatación de pupilas. Los niños pueden ser evaluados a partir de los seis meses, o incluso antes si se sospecha un problema. Si hay antecedentes familiares de alguna afección ocular, como estrabismo (desviación de los ojos), ambliopía (ojo vago) o error refractivo (necesidad de gafas), se recomienda un examen ocular completo para garantizar que la visión y la salud ocular del niño sean normales.
Es importante recordar que incluso un pequeño cambio en la visión puede causar fatiga visual y afectar el desempeño del niño en la escuela.
“La visión no es el primer factor que los padres consideran importante cuando su hijo tiene dificultades en la escuela”, afirma el Dr. Frazier, “pero puede influir en su bajo rendimiento escolar o deportivo”.
Aquí hay nueve señales de que los niños pueden necesitar un examen de la vista:
- Quejándose de dolores de cabeza: Cuando los niños fuerzan demasiado la vista para enfocar, les provocan dolores de cabeza durante largos periodos de tiempo.
- Fatiga ocular después de la lectura: La fatiga ocular puede causar ardor, picazón y cansancio. Puede ser difícil notar estos síntomas en un niño, pero si se retrasa en la comprensión lectora o evita las actividades de lectura, esta podría ser la causa.
- Bajo rendimiento deportivo: Si el procesamiento visual de un niño parece lento, esto podría indicar un problema de visión. Un niño con un problema de visión sin tratar podría tener un bajo rendimiento deportivo debido a torpeza, mala coordinación ojo-mano, incapacidad para enfocar o problemas de percepción de profundidad.
- Entrecerrar o cerrar un ojo: Entrecerrar los ojos no daña los ojos, pero podría ser señal de que un niño necesita gafas. Al entrecerrar los ojos, el niño intenta inconscientemente reducir el tamaño de la pupila, reduciendo así la entrada de luz y mejorando su enfoque.
- Parpadear o frotarse los ojos: Si un niño se frota los ojos mientras intenta concentrarse en una actividad, en particular la lectura, o mientras está activo, podría significar que tiene un problema de visión.
- Poca capacidad de lectura y comprensión: Una buena visión es esencial para que los estudiantes de todas las edades alcancen su máximo potencial académico. Si un niño parece desinteresado en la lectura, se distrae con facilidad, no comprende el material leído o lee la misma oración varias veces, podría ser el momento de programar un examen de la vista.
- Bajo rendimiento escolar: Es importante que los padres recuerden que los niños no tienen el concepto de visión deficiente, por lo que es posible que no siempre les digan que no pueden leer algo que su maestro escribe en la pizarra. Como resultado, sus calificaciones pueden verse afectadas.
- Sostener dispositivos electrónicos o libros demasiado cerca de los ojos: Es un mito que sentarse demasiado cerca de dispositivos electrónicos pueda dañar los ojos, pero si un niño se sienta demasiado cerca del televisor o sostiene un libro demasiado cerca de su cara, podría ser señal de un problema de visión. Inclinarse demasiado para leer textos o ver imágenes en el televisor puede indicar que el niño padece miopía.
- Perdiendo el lugar al leer: Usar el dedo para seguir las palabras puede ser un comportamiento típico de los niños mientras aprenden a leer, pero preste atención a este comportamiento. Con el tiempo, deberían poder concentrarse en las palabras sin perder la orientación.
El Hospital y Clínica Oftalmológica UAB Callahan cuenta con profesores de optometría y oftalmología especializados en atención pediátrica. Si su hijo podría beneficiarse de un examen de la vista, llámenos o envíenos un mensaje de texto al (844) UAB-EYES.