De la lesión del ligamento cruzado anterior a la recuperación: la historia de superación de una joven atleta.

Karma Kilgore

Cuando Karma Kilgore, de Mountain Brook, Alabama, pisó la cancha de baloncesto durante la liga de verano, se sintió preparada para una temporada decisiva. El baloncesto se había convertido en algo más que un deporte para Kilgore; era una vía de escape y una parte fundamental de su identidad.

Apenas unos minutos después de comenzar el partido, todo cambió. Durante un contraataque, un golpe por detrás provocó que Kilgore cayera aparatosamente sobre la cancha.

“Intenté levantarme y volver al partido, pero me di cuenta de que me dolía toda la pierna”, dijo Kilgore. “Un dolor indescriptible, pero dolor al fin y al cabo, y al principio no podía ponerme de pie, pero logré salir de la cancha sin ayuda”.

Kilgore y su madre recurrieron a Medicina del Deporte y el Ejercicio de la UABdonde fue tratada por un cirujano ortopédico deportivo, Dr. Amit Momaya Se sometió a una cirugía completa de reconstrucción del ligamento cruzado anterior (LCA) y reparación del menisco, incluyendo una tenodesis de la banda iliotibial extraarticular lateral (LET). En una LET, una tira de la banda iliotibial se redirige y se fija a lo largo de la tibia para mejorar la inestabilidad rotacional y prevenir la rotación excesiva. Esto se suele realizar en pacientes de alto riesgo, como Kilgore, para prevenir una nueva lesión.

Al igual que muchos atletas, Kilgore se centró en su recuperación física. Se comprometió a recuperarse por completo, asistiendo a sesiones diarias de fisioterapia en UAB Workplace con Ivan Iton, PT, DPT, y esforzándose por recuperar su fuerza y ​​movilidad lo antes posible.

“Estaba progresando rápidamente y alcanzando mis objetivos físicos mucho más rápido de lo que esperaba”, dijo Kilgore. “Me esforcé muchísimo para volver a la cancha”.

Si bien su recuperación física progresó satisfactoriamente, el impacto emocional de la lesión se volvió cada vez más difícil de sobrellevar. Ver a sus compañeras jugar y competir mientras ella permanecía fuera de las canchas puso a prueba su confianza y su identidad como atleta.

“Ver a mis compañeros jugar al deporte que tanto amo desde el banquillo fue una tortura.”

A medida que avanzaba su recuperación, la presión que se imponía a sí misma aumentaba. Seis meses después de su lesión, la intensa rehabilitación provocó la formación de tejido cicatricial, lo que requirió una segunda cirugía. Si bien la intervención la ayudó físicamente, volver a jugar al baloncesto seguía siendo un reto mental.

Tras recibir el visto bueno para volver a jugar durante las pruebas de selección del instituto, esperaba empezar con su equipo al mismo nivel que antes. Sin embargo, tuvo problemas de confianza, intentando adaptarse al ritmo del juego del equipo universitario y lidiando con la frustración de no sentirse ella misma en la cancha.

Karma Kilgore lanzando un tiro libre en un partido de baloncesto.

“Me avergonzó haber llegado con tanta confianza y haberme marchado con tan poca… Todo el día fue un fracaso tras otro.”

La frustración de Kilgore se volvió tan abrumadora que incluso consideró dejar el baloncesto, pero el apoyo de su familia, compañeras de equipo, entrenadores y el equipo de atención de la UAB la ayudaron a seguir adelante. En lugar de rendirse, se comprometió una vez más consigo misma a completar el proceso. Kilgore asistió a cada entrenamiento, a cada práctica y a cada oportunidad para mejorar.

Con el tiempo, su perspectiva sobre la recuperación comenzó a cambiar. En lugar de centrarse únicamente en demostrar su valía a los demás, Kilgore aprendió a valorar el crecimiento que surgió de sus dificultades.

“He aprendido que, ante la adversidad, no me rindo”, dijo Kilgore. “Para mí, el baloncesto nunca se trató solo de meter una pelota en un aro, sino que ha sido uno de los maestros más influyentes de mi vida”.

Kilgore completó recientemente su temporada de noveno grado en el equipo universitario de Mountain Brook High School y recibió el premio a la "Atleta Femenina Destacada del Año" de su promoción.

Hoy, su historia nos recuerda que la recuperación va mucho más allá de volver a jugar. Mediante atención médica especializada, planes de rehabilitación estructurados y apoyo emocional, el Departamento de Medicina Deportiva y del Ejercicio de la UAB ayuda a los atletas a afrontar cada etapa de la recuperación, tanto física como mental.

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