Durante el último año, el personal clínico de UAB Medicine ha adoptado un nuevo mantra: "La bomba se queda con el paciente". Aunque simple en teoría, la transición del antiguo proceso de traslado de las bombas intravenosas en nuestras instalaciones ha sido un estudio complejo de calidad y mejora de procesos. El problema inicial fue multifacético: las bombas no estaban disponibles o no llegaban a las unidades que las necesitaban, las cirugías se retrasaban debido a problemas de configuración, y la comunicación unidireccional a través del sistema de buscapersonas creaba un grave problema de comunicación que dejaba al personal con la duda de cuándo llegaría exactamente una bomba, si es que llegaba.